Minimalismo y hábitos hyggie para simplificar tu vida sin perder comodidad.

Minimalismo-Hyggie: simplicidad + bienestar

Minimalismo-Hygge como la receta perfecta para simplificar tu vida y hacer claridad para vivir conscientemente y elegir cómo queremos vivir.

Para mí el minimalismo tiene un para qué: ayudarnos a quitar, retirar, eliminar todo lo que no somos, no elegimos desde la claridad y no necesitamos para vivir la vida que elijamos y que queramos vivir.

Por eso, para mí, el minimalismo es hygge también; es una mezcla de ambos que se convierte en una terapia diaria y consistente que me ayuda muchísimo a caminar cada día por donde quiero caminar y hacia donde quiero caminar.

Minimalismo no es vaciar nuestro hogar de todo y vivir en un estado de austeridad y vacío que nos remita a la idea de carencia, con el cual no me identifico, y una vez más hacer algo porque lo hacen los demás.

Hygge consiste en dar máxima prioridad a las personas y a su bienestar; convirtiéndose así en una filosofía de vida, influyendo favorablemente en el bienestar. Es una palabra en danés que podría definirse como “acogedor”, pero va más allá. El hygge está relacionado con disfrutar el momento, disfrutarnos y disfrutar las cosas que tenemos, porque minimalismo no se trata de no tener, sino de no tener de más; y hygge puede entenderse como una práctica diaria donde se valora el encanto de algunos detalles puntuales, como texturas, aromas y colores que podamos experimentar con el cuerpo en un estado de presencia necesario y fundamental para despertar.

Un ambiente hygge aparta la atención de las pantallas, sacándonos de ese estado inconsciente en que creemos estar descansando sin descansar, en el que no hay foco. Hay tanta información que nos aleja de nosotros, nos impide acceder a la claridad de nuevas ideas, tener ideas nuevas de esas que surgen cuando dejamos a la mente descansar.

simplificar la vida

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Vivir conscientemente el momento presente es un despertar maravilloso a todo lo que es, para descubrir que todo lo que necesitas es mucho menos de lo que crees; que habías dejado de experimentar la vida a través de los sentidos y que puedes recuperar completamente el comando para ocuparnos de lo que es importante.

Minimalismo-hygge es el arte de mezclar simplificidad con confort, con conexión, con claridad y por ende con bienestar, porque de nada nos sirve simplificar si nos vamos a sentir pobres, tristes, solitarios, monjes dentro de nuestro hogar.

Si nuestro objetivo es disminuir el ruido visual, el consumo-dopamina y la sobrecarga de información, para ELEGIR CONSCIENTEMENTE LA VIDA QUE QUEREMOS VIVIR, debemos crear de acuerdo a lo que nos indica nuestra brújula interior y adaptar e inventar hasta que todo dentro nuestro nos resuene en armonía.

Argumentos en contra del MinimalismoAporte constructivo del Hyggie
Se vuelve frío o impersonalAñadir elementos hygge o tocados afectivos
Pierde sentido sentimentalSeleccionar conscientemente, no por “norma”
Autoexigencia rígidaFomentar flexibilidad: el minimalismo es personal
No encaja en todas realidadesAdaptar el enfoque a cada estilo de vida
Estética sobre propósitoPriorizar el «para qué» antes del “cómo” visual
Consumo aspiracionalEnfocarse en reducir el consumo, no en reemplazarlo
Homogeneización culturalDisfrutarnos como «minimalistas con personalidad»

¿Y si lo viéramos como un continuo?

El minimalismo no tiene por qué ser todo o nada. Puede ser:

  • Minimalismo sensible: conservar lo que te conecta contigo.
  • Minimalismo consciente: priorizar propósito por sobre estética.
  • Minimalismo flexible: adaptado a tus necesidades reales, no a una moda.

El concepto Hyggie lo inventaron los daneses, que —según estudios realizados por muchos países— son el pueblo más feliz del mundo, pese a tener uno de los inviernos más largos y más fríos y pagar los tributos más caros del mundo. ¿Cómo lo hacen? ¿Qué hacen diferente de nosotros que vivimos preocupados y no conseguimos parar de caminar, muchas veces yendo automáticamente para el mismo lugar, a hacer las mismas cosas, sin ni siquiera parar para pensar “¿yo elegí esto?”

Esta fórmula de la felicidad se centra en apreciar, valorar y disfrutar los pequeños placeres de la vida. Hygge es la experiencia del momento presente de la manera más práctica que te puedas imaginar: a través de los sentidos.

Vivir proyectándonos, y sobre todo en tiempos de “crisis”, duele, y ese dolor nos nubla y nos impide disfrutar del momento presente, este momento en el que ya no está pasando lo que pasó ni tampoco lo que pasará. Se trata de buscar, apreciar y disfrutar —con toda la conciencia puesta en ello— esos pequeños placeres del día a día. Sensaciones que te centren en el momento presente, como puede ser un aroma especial, el contacto con telas suaves, disfrutar de un desayuno servido con detalles que te agasajen, ver y sentir la brisa del mar dentro de casa, jugar como un niño creativo, cantar a viva voz.

Por eso, para mí, el minimalismo es hygge también; es una mezcla de ambos que se convierte en una terapia diaria y consistente que me ayuda muchísimo a caminar cada día por donde quiero caminar y hacia donde quiero caminar.

Minimalismo-hygge es una nueva propuesta, es un modo de vida. Todos sabemos hoy que estar presentes es la cosa más difícil, que nuestra mente está todo el tiempo proyectándonos al futuro o recordando el pasado.

Hygge es abrazar un almohadón suavecito.
Hygge es sentir la brisa en la cara.
Hygge es andar en bicicleta.
Hygge es cantar a viva voz.
Hygge es disfrutar cada bocado de un dulce.
Hygge es maravillarnos viendo el viento en las cortinas.
Hygge es tomarte un rico desayuno contigo.
Hygge es escuchar.
Hygge es contemplar, que es lo más cercano de estar.
Hygge es solo respirar.
Hygge es contener las opiniones y descartar las etiquetas.

Es vivir tan despiertos que el presente se vuelve como encajar.

Y es sobre donde aprender a “habitar nuestra casa interior” para escuchar y para recibir todo lo que la vida tiene para entregarnos y no nos entrega porque el destinatario no está, porque a veces estamos tan lejos de nosotros que ni la vida sabe dónde encontrarnos.

Simplificar la vida no es renunciar, es elegir lo que importa.

Este blog forma parte de Luzzabal, la propuesta creada por Luján Mendizábal para guiar a las mujeres a simplificar su vida desde el minimalismo material y mental (claridad interior, orden y foco), incorporar hábitos transformadores (hábitos que cambian tu vida de manera consciente), y avanzar hacia el ikigai y el flow, estados donde la vida recupera sentido y fluidez.

Cada artículo forma parte del recorrido completo que se desarrolla en la web y encuentra su complemento natural en Brújula y Agenda, la Agenda Espejo, una compañera esencial para acompañarte en cada etapa y registrar tu propio proceso de transformación con propósito y presencia.

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