Recuerdas el post donde hablamos de los 5 hábitos silenciosos que sabotean tu felicidad?
Hábito 3/5
El minimalismo de hábitos, lo puedes poner en práctica anotando en tu agenda todos tus hábitos. Tómate un momento y anota todos los hábitos que sabes que tienes, mantén todos aquellos que te agrada tener, y van contigo para donde tu vas y marca todos aquellos que quieres comenzar a eliminar porque realmente te afectan para mal, los integraste sin pensar ni decidir y no te llevan para donde quieres ir:
🚫 Dormir con el celular en la mano
🚫 Revisar notificaciones apenas despertar
🚫 Comer frente a las pantallas
🚫 Decir sí a todo sin poner límites 🚫La necesidad o la creencia de que tu tienes que resolver todo.
No tienes que cambiarlos todos en un día, a veces el simple hecho de darte cuenta ya hace que elimines un hábito inconsciente y otras puede costarnos un poco más. «Es que yo soy así», nos decimos. Pero no «somos» así, HACEMOS ASÍ. Descubre como cambiar hábitos simplemente cambiando la forma de hacer.
Es justamente sobre esta necesidad de hacer todo o la creencia de que de nosotras depende todo, que vamos a conversar hoy. De esa necesidad de tener todo bajo control para demostrar que podemos y poder atender de manera eficiente todo lo que «creemos» que tenemos que gestionar o que queremos gestionar para mantener todo bajo control Aquí me identifico muy bien y nunca se me había ocurrido pensar que estaba mal y no fué hasta que mi cuerpo comenzó a pedirme parar, respirar y disminuir que me dí cuenta cuanto me afectaba y que se trataba de un deseo de ser perfecta, de ser la gran resolvedora, la gran mamá. Nos contamos a nosotras mismas que si logramos anticipar cada detalle, nada se nos va a escapar: ni el error, ni el conflicto, ni la pérdida. Creemos que el control absoluto es una garantía de seguridad.
Pero la neurociencia y la psicología nos muestran otra cara: vivir intentando dominar cada resultado no nos protege, nos esclaviza.
Lo cierto es que la vida no se puede controlar.
Lo cotidiano está lleno de imprevistos y que bueno que sea así, afrontar imprevistos fortalece nuestro carácter. Cada vez que resolvemos un problema que no estaba en el guión, ampliamos la confianza en nuestras propias capacidades. Los planes rígidos rara vez dejan margen para la sorpresa. Los imprevistos nos obligan a pensar diferente, a inventar soluciones sobre la marcha.
El control en la vida cotidiana: ¿qué intentamos dominar?
- Que cada tarea del trabajo salga perfecta.
- Que el tráfico no nos retrase.
- Que los demás cumplan exactamente lo que esperamos
- Que el clima acompañe los planes.
- Que las redes reaccionen como deseamos a cada publicación.
- Que nuestros hijos, pareja o amigos actúen como creemos correcto.
- Que el futuro sea predecible y nunca traiga sorpresas.
En apariencia, se trata de “organización”. En realidad, es un campo de batalla invisible: cada vez que algo no encaja, la mente se agita, el corazón se acelera, el cuerpo se tensa.
Y las consecuencias mentales y emocionales de la obsesión por controlar acaban provocándonos:
Ansiedad
El cerebro interpreta la incertidumbre como amenaza. Si intentamos eliminarla, la amígdala se mantiene hiperactiva, disparando cortisol.
Fatiga intelectual
La corteza prefrontal, que se encarga de planificar y evaluar, se sobrecarga. Es como tener veinte pestañas abiertas: ninguna funciona bien y el resultado es cansancio, bloqueo e indesición.
Frustración constante
La realidad nunca responde al 100 % a nuestras expectativas. Esa brecha genera enojo, impotencia y autoexigencia.
Pérdida de la capacidad de disfrutar
Cuando todo lo medimos en “cómo debería salir”, dejamos de vivir lo real. Cocinamos pensando en limpiar, viajamos pensando en el tráfico, conversamos mirando el reloj.
Sentir que nunca alcanza
El control absoluto es un espejismo. Creer que lo tenemos da un alivio breve, pero en cuanto algo se sale del guión, la sensación de caos regresa multiplicada. Y esa sensación repetida una y otra vez va deteriorando nuestra capacidad de sentir calma.
La neurociencia explica que la sobrecarga de control inhibe el sistema de recompensa: el cerebro deja de registrar logros pequeños y se obsesiona con la brecha entre lo planeado y lo real. Es decir, cuanto más intentamos controlar, menos satisfechas nos sentimos.
Minimalismo mental como alternativa
El minimalismo mental no propone renunciar a la responsabilidad, sino elegir con claridad dónde poner la energía. Se trata de distinguir entre lo que depende de ti y lo que no está en tus manos.
- Depende de ti: tu actitud, tu respuesta emocional, tus hábitos, tu manera de cuidar tu cuerpo y tus vínculos.
- No depende de ti: la opinión ajena, el clima, las decisiones de los demás.
Practicar este discernimiento no es resignación, es libertad: dejar espacio a lo imprevisto y aprender a habitar nuestra vida en lugar de querer dominarla constantemente.

Estrategias prácticas para soltar.
- Elige conscientemente qué organizar y qué dejar ir.
- Mini prácticas de aceptación: cuando surja un imprevisto, repite: “esto no depende de mí”..
- Hacer espacios diariamente para el entretenimiento y la diversión, cualquier cosa que te te calme o te haga sonreir.
- Al final del día, antes de ir a dormir anota en tu agenda lo que no pudiste controlar hoy, si está a tu alcance solucionarlo puedes hacerlo mañana y si no ya déjalo ir (táchalo ya)
La paradoja del control
Creemos que controlarlo todo nos da seguridad, pero en realidad nos roba la paz.
Según la neurociencia estos son los 5 hábitos de nuestra sociedad que más sabotean nuestra capacidad de ser felices y que están establecidos en nuestras vidas como algo normal:
(A continuación te dejo el enlace a cada uno de ellos, para que veas lo que dice la neurociencia sobre los daños que causan)
- Vivir pendientes del ruido constante de las redes y notificaciones.
- Vivir con la idea de que siempre tienes que hacer más para sentirte suficiente
- Vivir con la prisa de llegar a algun lugar donde serás feliz
- Sentir la necesidad de tener el control absoluto de cada resultado
- Identificarnos con los pensamientos que nos hablan constantemente
Este blog forma parte de Luzzabal, la propuesta creada por Luján Mendizábal para guiar a las mujeres a simplificar su vida desde el minimalismo material y mental (claridad interior, orden y foco), incorporar hábitos transformadores (hábitos que cambian tu vida de manera consciente), y avanzar hacia el ikigai y el flow, estados donde la vida recupera sentido y fluidez.
Cada artículo forma parte del recorrido completo que se desarrolla en la web y encuentra su complemento natural en Brújula y Agenda, la Agenda Espejo, una compañera esencial para acompañarte en cada etapa y registrar tu propio proceso de transformación con propósito y presencia.


