Cómo encontrar tu Ikigai y sentir regocijo.

Encontrar tu ikigai es recordar quién eras antes de que te dijeran quién debías ser.

Cuando te dispones seriamente a encontrar tu ikigai, algo curioso sucede: empiezan a aparecer señales, recuerdos, sincronicidades. Un recuerdo de la infancia que reaparece sin previo aviso. Un deseo tan antiguo que casi da vergüenza admitirlo. Momentos del día que nos despiertan una lucidez inesperada.

El ikigai no cae del cielo: se va revelando en detalles que antes pasaban desapercibidos. Una chispa hoy. Otra mañana. Y si no se capturan, vuelven a hundirse bajo la arena de la rutina, postergando nuestra vida para «algún día», pensando que es imposible cambiar tu vida y no sabes cómo hacer para llegar desde donde estás adonde amarías estar.

La brújula de la infancia

En algún momento, la infancia nos guiaba con una brújula muy rudimentaria pero tremendamente precisa que nos llevaba infalible a lo que nos gustaba, lo que nos hacía perder la noción del tiempo, lo que repetíamos sin que nadie nos obligara. Entonces llegó la seriedad, los manuales de conducta y la idea de que jugar no era productivo. Guardamos esa brújula en un cajón y nos dimos permiso para olvidarla y perdimos la conexión, perdimos todas las señales.

Cómo no perder la señal del ikigai

Registrando. Registrar todo lo que de otro modo se perdería o lo pasaríamos por alto entre tanto ruido. Escribir, no como una tarea, sino como un radar. Cuando registramos lo que sentimos, lo que nos enciende y lo que se repite, se hace visible el mapa de nuestro trayecto, que nuestra memoria por sí sola no podría dibujar.

Y cuando esa escritura empieza a mostrar una estructura… ahí es donde la transformación se vuelve inevitable y ahí es donde entras TÚ.

El nacimiento de Brújula y Agenda

Después de 1000 intentos y 999 frustraciones , un día resolví: «Ya que de mi cabeza se escapa todo, por muy buenas que sean mis intenciones y por mucho que lo desee y todo se mezcla con mis responsabilidades, con listas, con opiniones propias y ajenas y acabo todos los días, todos los meses y todos los años en el mismo lugar, voy a comenzar por fijar un destino y voy anotar todo lo que sienta y haga y mis fallos y mis emociones».

«Voy a empezar mi propia agenda, no una agenda convencional sino una que se encargue de motivarme, de guiarme y de cuestionarme, donde pueda registrar cada avance». Orienté mi brújula hacia donde quería llegar y llegó Brújula y Agenda (en principio creada para mi)

Cuando después de un año mi vida se transformó no pude contener el entusiasmo de querer compartirla, la idea fue creciendo en mi a medida que surgía mi ikigai.

Y de pronto fuiste apareciendo ante mi y estaba escribiendo para TI; lo que empezó siendo mi exploración particular, mi necesidad de reencontrarme con quien soy, mi propia necesidad de quererme , de cuidarme, y disfrutar del derecho que todos tenemos a vivir la vida que amamos, hacer lo que amamos, sentir satisfacción, sentir regocijo.

Brújula y Agenda, no es una agenda común, es una agenda espejo porque está pensada para reflejar quien eres de verdad y reflejar cada día el hermoso viaje de tu transformación .

Con Brújula y Agenda no estás llenando una agenda.
Estás armando la cartografía de tu propósito.

ikigai llenando mujer de felicidad

Este blog forma parte de Luzzabal, la propuesta creada por Luján Mendizábal para guiar a las mujeres a simplificar su vida desde el minimalismo material y mental (claridad interior, orden y foco), incorporar hábitos transformadores (hábitos que cambian tu vida de manera consciente), y avanzar hacia el ikigai y el flow, estados donde la vida recupera sentido y fluidez.

Cada artículo forma parte del recorrido completo que se desarrolla en la web y encuentra su complemento natural en Brújula y Agenda, la Agenda Espejo, una compañera esencial para acompañarte en cada etapa y registrar tu propio proceso de transformación con propósito y presencia.

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