Cómo transformar tu vida desde dentro con hábitos que liberan.

Nunca he estado de acuerdo con el declutering de relaciones en mi vida. Siempre he pensado que las personas en nuestra vida son un reflejo de nuestra casa interior, sobre todo si son familia nos traen algo o reflejan una parte de nosotros, que si no estuviera ahí afuera no veríamos. Sin embargo luego de hacer tanto trabajo interior, de diseñarme tanto, me siento fuera de mi a contemplarme con amor y con orgullo.

Si, con orgullo, por qué no? Como cuando terminamos de construir nuestra casa y experimentamos ese sentimiento de la recompensa del trabajo y del esfuerzo realizado.

Y queremos disfrutarla, habitar cada espacio y vivir como queramos, y darnos un buen baño recompensa y disfrutar cada sensación y cantar y darle rienda suelta a la gratitud y al privilegio de estar viva para disfrutarlo, pero sobre todo al privilegio de entender finalmente que lo importante no es vivir sino vivir conscientemente.

Y entonces resulta que cuando vivimos conscientemente, vemos más y mejor, escuchamos más claro, sentimos más y en una casa nueva todo se nota mucho más todavía.

Mientras he estado construyendo mi nueva casa ( que todavía no está terminada y ojalá nunca lo esté) que ahora esta luminosa y habitable cada vez más a mi gusto, traté de acomodar en ella a todo el mundo, de abrazar a cada uno con todo el amor que les tengo, me imaginaba compartir con todos este espacio, y llenarlo de risas y de abrazo, de complicidad, de apoyo incondicional. Tengo un gran espacio para eso y me imaginaba disfrutarlo juntos, salvando diferencias de maneras, de ideas, de consciencia y de actitudes.

…Muchas, muchísimas veces, incontables, Dios, El Creador o mi Yo Superior ( no me importa el nombre) me demuestra su apoyo. Yo siento muchas veces, cuando me envía regalos precisos ( increíblemente oportunos para ser confundidos con coincidencias) que me está mirando y me dice: «Recibe este regalo de mi parte y úsalo. Te estoy viendo, estoy aquí y te amo».

Y en este momento me está enviando un regalo un poquito complicado, una conciencia clara y activa que he usado, que me muestra lo que no he querido ver o no vi realmente o pasé por alto en el barullo cotidiano. No estoy feliz por verlo.

Lo llevé hasta el punto en el que llegó a ser necesario. Hoy para mi es necesario dejar a cada uno en su lugar, reconocer que cada uno camina a su ritmo, cuando quiere, cuando lo siente oportuno y necesario.

Y aunque no sea nada fácil, continuo caminando sin ellos. Quiero sentarme para sentir regocijo, en un lugar seguro y hermoso, rodeada de lo lindo, lo bueno, lo que embellece y se embellece. No soy una persona que quiera ni sepa como » poner límites», eso me suena a lucha, a seguir explicando, y esperando, además ni siquiera sé como hacerlo, ,mantener en mi vida a algunas personas significa para mi seguir exponiéndome y ya no quiero tener en mí ningún espacio para eso.

Por eso en este momento siento que lo mejor es dejar a cada uno en su lugar y seguir caminando»

Este blog forma parte de Luzzabal, la propuesta creada por Luján Mendizábal para guiar a las mujeres a simplificar su vida desde el minimalismo material y mental (claridad interior, orden y foco), incorporar hábitos transformadores (hábitos que cambian tu vida de manera consciente), y avanzar hacia el ikigai y el flow, estados donde la vida recupera sentido y fluidez.

Cada artículo forma parte del recorrido completo que se desarrolla en la web y encuentra su complemento natural en Brújula y Agenda, la Agenda Espejo, una compañera esencial para acompañarte en cada etapa y registrar tu propio proceso de transformación con propósito y presencia.

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