Que fiesta creativa embellecer todas las cosas y que tengan historia!
Hoy quiero compartir un cuento que me me inspiró cuando era niña a darle nueva vida a las cosas. Mal sabía que era algo que seguiría haciendo por el resto de mi vida.
La primera inspiración o por lo menos la primera que recuerdo me llegó con este libro para niños, escrito por Juan José Morosoli, un escritor uruguayo que me encanta.
Los Hijos.
«Tres cosas le gustaban mucho a Emilia: jugar a las visitas, cambiar con las
amigas sus juguetes humildes y tener los hijos enfermos. Los hijos eran las muñecas y muñecos
Jugaban a las visitas con Anita, mi hija:
—¿No sabe señora —le decía—, que a Julia, la mayora, la tengo muy
grave?
Sí. Un hermano jugando le había metido los dedos en los ojos y éstos se
le habían caído dentro de la cabeza.
—Fíjese que ahora los tiene sueltos… El tío José —hermano de Emilia—
tal vez la desarme hoy…
Otro día:
—Vengo a traerle a mis hijos para que me los cuide porque «me» operan a
la mayor.
Anita se compadecía. Pero cuando Emilia se iba me decía:
—Esos no son sus hijos porque se los dí yo… la única hija que tiene es
María y María no se puede enfermar porque es de trapo. Toda de trapo. La
hizo ella.
A Emilia le gusta cambiar una cosa por otra. Anita en cambio lo regala
todo.
—¿Y tu caja de lápices, Anita?
—Se la regalé a Emilia.
—¿Y ese montón de plumas, Anita?—No es un montón de plumas. Es un indio.
El indio es un muñeco inverosímil, con cuerpo de corcho, la cabeza hecha
con una semilla de eucaliptus y todo pinchado de plumas de pájaro.
El indio se lo cambió también Emilia por un libro de cuentos.
Emilia embellece todas estas cosas que va cambiando. Les va creando
historias. Este indio tiene una vida llena de hazañas fantásticas que
admiran a Anita.
Anita regala todas las cosas. Pero desaría tener una muñeca como la
María, de Emilia.
—Esas muñecas no se pueden comprar… Esas muñecas hay que
hacerlas como Emilia hizo la suya… Por eso la quiere tanto.
Emilia desearía tener un costurero como el de Anita.
—¿Por qué no se lo cambias por la muñeca de trapo?
—El costurero vale mucho. Pero a María no la cambio por todo el oro del
mundo. Es la hija que quiero más.
Anita me dijo que ella está decidida a tener una hija como María. Ya anda
buscando retazos de género para hacerla»